Como centro nuevo que es y en el siglo XXI en el que nos encontramos, me parece impresionante que no tenga un lugar apto para las personas en sillas de ruedas. Las localidades de estas personas es en la entrada, en el pasillo da arriba, junto a las puertas y por supuesto no pueden estar al lado de la persona con quien van porque no hay butacas, ES UNA ZONA DE PASO. Y para completar todo esto se les cobra la entrada como si ocuparan una butaca normal. La culpa la tienen tanto el arquitecto como las personas que lo han dado de paso


