Querido santi
Te fuiste un día vestido de montaña
Llegaste pronto y joven y cuajado de amigos
Siempre rodeado por una sonrisa, por un cariño sin reloj
Quedan los restos del domingo y las luces de tus ojos oscuros pero claros
Quedan las sílabas de tu voz, de tu boca siempre dulce
Quedan los restos de un naufragio sin robinson ni itaca
Somos tiempo contrarreloj y silencio de fondo gris oscuro
Pero tu, tu eres blanco y querido como gabriel y anuncias tambien
Anuncias tiempos de amor a raudales y espera asegurada
Y creo en ti porque creo en la vida, como creo en los niños o en el sol
Y crezco en ti como crece la arboleda rotunda en primavera
Porque siempre
Tú siempre
Nos floreces.
Gracias, santi


