Acabamos de conocer que el Parque Tecnológico de Boecillo va a cerrar una de sus cafeterías y
reducir el horario de otra. Como trabajadores del Parque, lamentamos la pérdida de servicios
útiles pero, como ciudadanos, lamentamos todavía más la pérdida de 12 puestos de trabajo y
se nos ocurren algunas reflexiones:
1. Probablemente ello se deba a que se ha ido reduciendo la afluencia de público,
consecuencia de la famosa crisis y ¿de una mala gestión? Lo más probable, no sólo por el hecho de que la empresa es una multinacional danesa que ni siquiera tiene su sede social
española en Castilla y León, sino porque parece que nunca les ha importado el carácter social de este negocio, sobre todo desde el punto de vista de su clientela.
2. Al parecer, la normativa promulgada por nuestros legisladores obliga a la concesión
conjunta de las tres cafeterías del Parque, lo cual imposibilita que un pequeño empresario
pueda asumir el negocio.
En definitiva, nos encontramos con que los 4.000 trabajadores del Parque, que ya no teníamos
opciones a la hora del almuerzo (el catering era el mismo en las tres cafeterías), ahora además
tendremos que trasladarnos a un único punto para tomar café y comer (preferimos no pensar en el
tinglado que se va a montar a determinadas horas).
Los políticos hablan de fomentar empleo y riqueza en sus áreas de influencia. He aquí un
ejemplo perfecto de lo que los poderes públicos pueden y deben hacer: eliminen trabas
burocráticas, sean imaginativos y tengan iniciativas. Permitan que emprendedores de esta
tierra puedan montar negocios. No cedan solamente ante la multinacional de turno, la
única beneficiada en todo esto, para escarnio de los ciudadanos castellanos y leoneses. Apoyen las pequeñas empresas y permitan, si es necesario, la libre competencia en este sector. No podemos quedarnos sin servicios en el Parque. No deberían perderse más puestos de trabajo.


