Todo vale cuando es fiesta.
Que un ayuntamiento subvencione unos señores que a las 8 de la tarde hacen botellón está bien visto.
Que se permite que unas charangas canten canciones homófobas, sexistas y soeces por la calle, está bien visto.
(La puta de la cabra... Tírate a la rubia ... , Maricón el que no bote....).
Por mucho que una fiesta tenga de antiguedad o costumbre, hay que cambiarla cuando está tan fuera de lugar.


