Valladolid, 15 de noviembre de 2009
El día de ayer 14 de noviembre, a las siete y media de la tarde subí al autobús para acercarme a VallSur con la intención de asistir al sorteo de los “Mil euros e Hipoteca gratis” que allí se iba a celebrar.
Me explico: a lo largo de treinta días (del 10 de octubre al 10 de noviembre), los recibos de compra que se hicieran en los comercios de VallSur superiores a 20 euros entraban en un sorteo cuyos premios eran un cheque por valor de 1000 euros y la hipoteca gratis por un tiempo determinado. Entre las condiciones, que el portador del boleto del sorteo estuviera entre los presentes el día que se celebrara éste.
A las ocho de la tarde me acerqué (soñando con que podría ser yo) a un grupo considerable de personas que atendían ilusionadas ante el stand de “Hipoteca Gratis” a las explicaciones de un joven que con simpatía iba a comenzar con el sorteo. Con la colaboración de una niña, sacó el boleto de los mil euros. La agraciada fue una señora que llamaré “María”.
- “María” a la una…, a las dos… y a las tres. “María” no estaba entre los presentes. - Lo siento, “María”. Has perdido la ocasión de ganar 1000 euros. Sacaremos un nuevo boleto. El agraciado que llamaremos “Pepe”, estaba a escasos metros a la izquierda del presentador que emocionado se acercó en compañía de su hijo a confirmar que era el premiado mediante la presentación del D.N.I. Al tiempo que Pepe comunicaba a alguien por el móvil (supongo que sería su mujer) la grata sorpresa, el presentador, con la colaboración de otro infante, procedía a desvelar el nombre del siguiente premiado, ahora con la “hipoteca gratis”. A la premiada la llamaremos “Pepa”. Al nombrarla, nos quedamos todos asombrados al ver cómo “Pepe” (tras haber dejado el móvil) alzaba los brazos diciendo que la tal “Pepa”, la premiada, era su esposa. Mientras tanto, una señora que formaba parte del stand se acercaba al presentador y le decía que era “María”, la primera ganadora que no estaba en el momento en que se sacó su boleto, se había presentado y que reclamaba los 1000 euros. Yo veía a “Pepe” que de nuevo estaba ocupado haciendo otra llamada, supongo que comunicando que era el hombre más afortunado de Valladolid.
Tal como yo lo recuerdo, todo empezó a ser un poco confuso. El caso es que “Pepe” sacó el D.N.I. de su mujer y le entregaron el premio de la hipoteca en nombre de su mujer. A “María” le entregaron el premio de los 1000 euros. Yo miraba a la gente a mi alrededor y veía caras de ¡…qué se le va a hacer! …esto no lo entiendo. …aquí hay algo que no me cuadra… mientras que una mujer se acercó al presentador diciéndole que eso era tongo, que no era justo… más gente se acercó a increpar a los encargados del stand (tres jóvenes y una mujer algo mayor). Yo asombrado me di la vuelta y fui a tomarme una cerveza mientras por mi cabeza daba vueltas la idea que esa tarde me habían tomado el pelo descaradamente y me habían llamado gilipollas a la cara.
Aún me sigo preguntando: ¿Por qué se contó hasta tres y se descartó a “María” si luego le dieron el premio fuera de plazo? ¿Por qué le dieron el premio a “Pepa” sin estar presente cuando era condición fundamental que el agraciado estuviera entre el público? ¿Por qué me siento como si yo no formara parte de los futuros premiados y sí como si sólo pasara por allí y me parara a contemplar un espectáculo callejero? Al final, entré en el supermercado, compré lomo para mi hija y volví a casa a hacerle la cena.
Maha (un desafortunado)
NOTA: En mi humilde opinión, creo que estas cosas no deberían ocurrir. Estos tipos de actos deberían ser regulados y/o controlados por un notario. No digo que se trate de jugar con las ilusiones de las personas, me refiero sobre todo al engaño, al fraude, que se hace descaradamente ante nuestros ojos. Lo más curioso y más me llama la atención, es el hecho de que estamos tan acostumbrados a que nos engañen que ya no hacemos nada por evitarlo ni por actuar una vez lo han hecho.


