L A S I L L A
Nuestros medios informativos en cualquiera de sus manifestaciones, prensa, radio, y televisión, a los que ahora hay que añadir también medios digitales, no podrán quejarse de lo que se conoce como “sequía informativa”. Llevamos unos cuantos meses que los asuntos “de portada” se suceden unos a otros, a veces agolpándose en un tropel vertiginoso.
Si hiciéramos un ranking de las palabras que más han sonado o más se han escrito, nos veríamos en dificultades para escoger. Entrarían sin duda en los primeros puestos las de: Crisis, Euribor, Ibex, Ere, desde luego Obama, y hemos de añadir una que ha entrado con gran fuerza en estos últimos días: Silla.
Esa soñada, a veces parece que cercana, y a veces utópica Silla, que ocupada por el Presidente Zapatero haría participar a España en esa reunión de Washington, a la que parece que se resisten a invitarnos.
No tengo muy claro si tenemos derecho a estar o no en esa reunión. Como española deseo que mi país esté en todas cuantas reuniones importantes se celebren, pero lo que me lleva chirriando desde el principio es esa forma de conseguir “estar”.
En mi ignorancia de las artes de la diplomacia oficial, no se si ésta especie de “persecución” a los países participantes para que apoyen nuestra presencia, es normal, y mucho menos si conseguir que Francia nos “ceda una silla” está dentro de lo convencional diplomáticamente hablando.
Así, y desde fuera, me parece un poco humillante tener que “rogar” que nos inviten a una reunión donde, parece claro, que los convocantes no quieren que estemos. No puedo evitar visualizar una mesa rodeada de todos los participantes invitados, y donde alguien arrima de tapadillo una silla para que se acomode nuestro Presidente, y francamente no me gusta la escena. Me gustaría que estuviera España, pero no de esta forma.


