Sevilla
Desde que nací, vivo en esta maravillosa ciudad que a pesar de los alcaldes que han pasado por ella me encanta y naturalmente, cuando pase este periodo que estamos sufriendo, me volverá a encantar. La democracia a pesar de ser mucho mejor que el régimen que teníamos anteriormente, tiene muchísimos defectos, ya que desgraciadamente ninguna forma de gobierno es perfecta. El actual alcalde de Sevilla llegó al cargo sin que su partido consiguiera la mayoría de votos, sino por obra y gracia de los recovecos, apaños, pactos y demás porquerías que hacen los partidos a posteriori, para no reflejar la mayoría popular, más bien para engañarla. No digo que si hubiera colocado el alcalde el otro partido mayoritario, que por cierto sacó el mayor número de votos, estuviéramos mejor, porque resulta que si malo es uno el otro quizás lo supere, pero dentro del partido que nos gobierna, supongo que habrá gente más capacitada que este individuo para dirigir una ciudad puntera en España como Sevilla. Voy a exponer aquí varios ejemplos de la actuación de este señor al mando de la alcaldía sevillana. La primera es sembrarnos la ciudad de carriles bicis, ayudado por un partido que prácticamente está muerto y que solo está en la alcaldía para gastar el dinero de todos en cosas inútiles. Al lado de mi casa hay un carril bici y lo tengo más que comprobado, en una hora pasan aproximadamente cinco bicicletas. En esta ciudad nunca ha existido afición verdadera a la bicicleta y la verdad es que el que ha ido al trabajo en bici, no era por cuestiones ecológicas, sino porque su capacidad económica no le permitía ir de otra forma. Estoy seguro que dentro de poco y cuando pase la euforia de la novedad, nos comeremos los carriles bicis, como nos estamos comiendo el Estadio de la Cartuja, obra colosal de otro “buen” alcalde. La segunda atrocidad, es el tranvía del centro, este capricho, nos ha costado a los contribuyentes una gran cantidad de dinero, que visto los tiempos que corren, se podía haber invertido en obras más necesarias para la ciudad y cubrir este pequeñísimo trayecto con autobuses ecológicos. La tercera es el tremendo abandono de los márgenes del río Guadalquivir, que están descuidados prácticamente desde que terminó la Expo. Es un riesgo pasear por allí porque está minado de gente no muy aconsejable, allí han establecido su sede lo peor de la inmigración que está llegando a la ciudad y han convertido un lugar que podía ser de esparcimiento para todos los sevillanos, en una zona tremendamente peligrosa, además de estar totalmente abandonada y sin cuidar. Y por último, la obra faraónica de las Setas de la Plaza de la Encarnación, esta obra que por cabezonería está enterrando millones y millones de euros y que le da igual a este señor que estemos pasando por una de las mayores crisis financieras a nivel mundial, sigue jugando con el dinero de todos los sevillanos, realizando una obra que ni él mismo entiende. Ya nos ha avisado varias veces con que se va, pero por desgracia, su amenaza no la cumple. A ver si un día, se levanta con la única idea clara que debería haber tenido desde que cogió la alcaldía y se queda en casita, dando fin a uno de los periodos más nefastos de la alcaldía en esta ciudad.
Joaquín Tomás Fortunati Cendrero


