AMAPU
ASOCIACIÓN DE MEDICOS DE ATENCIÓN PRIMARIA URBANOS DE SALAMANCA
Carta abierta de presentación a la población de Salamanca
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Estimados compañeros sanitarios, pacientes y salmantinos en general:
En esta nuestra primera comparecencia pública, queremos presentarnos ante vosotros como lo que somos, una asociación de médicos que ya, en este momento de inicio, representa en torno al 50% de los médicos Atención Primaria que ejercen en Salamanca capital; es decir, como representantes de vuestros médicos de cabecera.
AMAPU, la asociación de médicos de Atención Primaria Urbanos de la Ciudad de Salamanca, surge como respuesta, desde un ámbito exclusivamente profesional –en absoluto político, queremos que esto quede muy claro- ante la necesidad creada por el progresivo deterioro que venimos observando en las condiciones de nuestro ejercicio profesional y que ponen en peligro nuestro buen hacer médico, propósito al que no podemos renunciar desde una perspectiva tanto ética como profesional y social.
Todos Vds., apreciados conciudadanos, conocen de sobra las condiciones de masificación en que desarrollamos nuestra actividad, que han sido denunciadas reiteradamente en los medios de comunicación de nuestra capital, y que observamos con preocupación que van empeorando. Ello se debe en parte a la creciente demanda de salud, condicionada entre otros aspectos, por el progresivo envejecimiento de la población, y que supone ineludiblemente una creciente necesidad de atención sanitaria; y por otra, porque este incremento debemos atenderlo prácticamente con la misma dotación de médicos que había previamente.
También conocen Vds., el exiguo tiempo en que se espera que demos respuesta a las necesidades curativas y preventivas, y no solo corporales sino también afectivas de cada uno de nuestros enfermos. Conocen por los medios de comunicación y por su propia experiencia como pacientes, la duración de tiempo habitual que podemos emplear en cada consulta, irrisorio por insignificante para cualquiera -salvo para nuestros gerentes- y muy alejado del recomendado por las sociedades médicas. Paradójicamente en este contexto, y de forma simultánea, se nos exige socialmente no fallar, por lo que la posibilidad de vernos ante un juez se hace cada día más real.
Están al corriente, porque día a día lo ven con sus propios ojos, que aproximadamente la mitad de ese ya de por sí insignificante tiempo lo dedicamos a tareas administrativas, como hacer justificantes de asistencia para colegios, gimnasios, empresas, viajes etc., y, sobre todo, a realizar una y otra vez las recetas prescritas previamente, muchas veces por otros compañeros, en una rueda de por si inagotable y absurda. Conocen, porque es de sentido común, que toda esta ingente burocracia que esquilma nuestro menguado tiempo podría ser perfectamente realizada por otro personal administrativo de apoyo del que carecemos.
Vd. ven que cuando acuden al centro pacientes urgentes de otros compañeros que pasan sus consultas en otros turnos, de tarde o de mañana, nosotros los tenemos que atender intercalándolos entre paciente y paciente, asumiendo así una mayor carga en detrimento de la atención a las personas que están aguardando su turno de ser atendidos.
También están al tanto de que tras acabar nuestras extenuantes consultas, tenemos que acudir a los domicilios para atender a aquellos pacientes que están encamados. Además, nos han visto salir no pocas veces, a toda prisa, dejando abandonada nuestra consulta, cuando se llama desde un domicilio una urgencia importante y el 112 está ocupado en otra labor. Esto contribuye por una parte a agotarnos a nosotros y por otra a prolongar, no se sabe por cuánto tiempo, su espera para ser atendidos, con el consiguiente malestar.
Vds. saben de todo esto. Lo saben y lo aprecian. Los médicos de cabecera somos los profesionales más valorados por nuestra sociedad.
Pero a pesar de todo ello, los médicos de familia no sentimos en absoluto ni el apoyo ni el reconocimiento de nuestros gestores. Percibimos una total indiferencia hacia nuestra situación y una tendencia progresiva a empeorarla exigiéndonos cada vez más cargas y apabullándonos con una burocracia absurda.
Nos sentimos orgullosos de ser lo que somos, lo que hemos querido siempre ser: vuestros médicos de cabecera. No queremos ser otra cosa y no estamos dispuestos a ejercer nuestra profesión fuera de un contexto de profesionalidad y dignidad, tanto nuestra como de nuestros pacientes.
Por todo ello y en este momento, pedimos a los conciudadanos de Salamanca, que nos ayuden a mejorar esta nuestra-su situación.
En Salamanca a 8 de Noviembre del 2007
Fdo: Juan Carlos Olazabal Ulacia. Presidente
Fdo: Dr. Luis Cerón García. Vicepresidente
Fdo: Dr. Julian Vicente Sanchón. Secretario


