Realmente me parece absurda, indignante y casi ridícula la medida que ha adoptado el gobierno con respecto a la existencia de símbolos religiosos en las aulas y el porqué es muy sencillo: El gobierno actual que tanto está luchando por un bilingüismo (que a efectos no es tal) y que tiende a un plurilingüismo, nos deja perplejos al separar de forma tajante idioma y cultura (la religión forma una parte importante en la cultura de la civilización desde tiempos inmemorables), y esto no tiene nada que ver con ser un pais laico, sino un pais respetuoso y rico en las diferentes culturas y religiones que coexisten en el mundo. Esta decisión resta en vez de sumar.Pero lo peor del caso, y aun pudiéndose pensar lo contrario, no es el hecho de dar clase con o sin un crucifijo en el aula, sino que nos volvemos a interesar por detalles que nada van a cambiar el proceso educativo, que el gasto tanto de tiempo como de recursos empleados en esta materia es realmente innecesario y que volvemos a olvidarnos del fondo de la educación de nuestros jóvenes, dejando, eso sí, la opinión de los maestros, una vez más, en el más absoluto de los olvidos.


