RATONES EN EL COLEGIO
Es habitual que tras las vacaciones escolares, ya sean de verano o de navidad, los diablillos hagan travesuras. Si a este ingrediente le sumamos una crisis profunda, que afecta a todo aquello que nos interesa, tenemos el caldo de cultivo propio de una plaga más o menos esperada.
Lo que se quiere decir es muy sencillo: hay ratones en el colegio de mi hija, el Miguel Hernández.
Los motivos de porqué han surgido en forma de plaga son varios: unas largas vacaciones escolares; unas largas vacaciones laborales a los empleados de la limpieza (en época de crisis hay que ahorrar eliminando cosas ¿innecesarias?) ; y por supuesto, unas largas vacaciones a los gestores municipales.
Las largas vacaciones escolares, comunes para casi todos los empleados públicos (algunos las tienen aún más largas), deben existir acorde a un calendario escolar consensuado entre las partes intervinientes en la enseñanza. Nada que decir.
Las largas vacaciones laborales a los empleados de la limpieza, que así nos ahorramos unos eurillos, demuestran, una vez más, que lo barato resulta caro. Para entenderlo, sería como si eliminásemos el mantenimiento de las vías del ferrocarril. Total, nunca descarrilaría ninguno…¿O sí? Pues eliminando la limpieza durante las vacaciones escolares, ha descarrilado un tren con muchos ratones. Pero esta norma se ha llevado a cabo en todos los colegios…¿O no? Me apostaría el sueldo del mes a que no todos los colegios han suprimido el servicio de limpieza durante las vacaciones escolares. Ya sé que mi sueldo no es gran cosa, sobre todo ahora que soy tan afortunado que trabajo…7 días en enero (trabajé 8 en diciembre), con el sueldo congelado desde hace 4 años (al menos no me lo han bajado….aún).
Las largas vacaciones de los gestores municipales, que aún a día de hoy, no tienen a bien siquiera contestar a las súplicas de profesores y padres del colegio. Deben durarles aún los efectos de las burbujas “cantosan”, tan regaladas estas navidades. Personalmente espero que los efectos de las burbujas cesen pronto, no sea que mi hija, al dejar de ir a la escuela, acabe analfabeta perdida y le tengamos que echar las culpas a alguien. No esperarán que me arriesgue a que la muerda un ratón y le transmita una enfermedad (no pienso en la peste, como hace siglos) como la rabia…Entonces tendría que echarle la culpa a alguien, denunciar a alguien, acusar a alguien…….con lo fácil que es que el responsable de tomar decisiones haga su trabajo y se eviten problemas.
Quiero hacer un inciso histórico para recordar que hechos como éstos, en época de crisis como ésta, llevaron al pueblo francés hace 222 años a prescindir de sus dirigentes (de todos) en un movimiento universalmente conocido.
J.F.M.


