Es publica y notoria la absurda deriva que van tomando algunos nacionalismos exacerbados y excluyentes en su afán de aparcar la lengua castellana. Aunque surgen aquí y allá en nuestra geografía estupideces variopintas en este tema, es difícil quitarle a la Administración de Cataluña el liderazgo en su patológico afán de catalanizar cuanto cae en sus “justicieras” manos.
La última salida de tono es de tal magnitud, que, francamente, confio en que se trate de un error informático, porque si no fuera así, tendríamos que pensar que el delirio de algunos resulta ya preocupante.
Al parecer la Generalidad ha traducido al catalán todos los nombres de los nuevos funcionarios de la Administración de Justicia, ante el asombro y la indignación de los interesados ya que, además, las traducciones eran en su mayor parte erróneas y disparatadas, ya que nadie se había ocupado de comprobar si eran correctas. Lo único importante era que “sonaran” a la lengua sacralizada por el tripartito que gobierna Cataluña.
Algunos ejemplos nos dan la medida del desaguisado:
Dña.” Yolanda Hidalgo Cumplido”, pasó a ser “Yolanda de Gentilhome Complert”.
Dña. “Lidia Pilar Arcs”, quedó como “Toreja Pilar Arcs”.
Un “Soriano” pasó a ser “Soria”, un “Carrasco” quedó como “Garric”, (que es una especie de arbusto), “Otero” se convirtió en “Turó”, etc, etc.. (Por cierto debo ir pensando en cambiar el apellido de mi madre, Carrasco, por ese “Garric” tan gracioso y vegetal).
Como antes decía, deseo que se trate de un error informático, porque si no es así, creo que algunos deberían “hacérselo mirar” antes de que la patología sea irreversible.


