Niñas.
Hace unos días escribí un artículo sobre los peligros que tenia la infancia en este mundo que vivimos, pues bien, me he quedado perplejo al leer hoy una noticia que dice que en un país como Colombia, las niñas venden su cuerpo por las carreteras como si tal cosa. Todos sabemos que hay gente que hace turismo a países asiáticos para buscar placeres sexuales con menores de edad y que las niñas a edades muy tempranas desarrollan este antiguo trabajo de manera magistral, pues han sido educadas para este fin desde su más tierna infancia, además está hasta bien visto por las autoridades de estos países. Pero esta práctica, que estaba localizada en estos países asiáticos, se está extendiendo a otros y como esto siga así, pronto las veremos por la calle en países de los considerados avanzados. Pues en Colombia, en la zona de Tolima en una carretera que conduce desde Ibagué hasta Neiva, niñas entre doce y quince años, están desarrollando esta antigua profesión, como si de mayores se tratara. Las niñas salen a la carretera, escondiéndose de la policía, ofreciendo su cuerpo a los camioneros y turistas que transitan por esta zona. El precio normal es de cinco mil pesos, casi unos tres dólares. Por esta ridícula cantidad, llegan a venderse estas menores. Las niñas dan su número de móvil y de esta manera se van haciendo con una clientela fija, no tienen que volver a salir a la carretera y quedan citadas en lugares estratégicos para verse con los clientes. Se cree que las familias no saben nada, aunque esto también habría que ponerlo en cuarentena, pues supongo que las menores manejarán bastante dinero y eso es muy difícil de disimular en casa. Ellas siguen yendo a las escuelas y a los institutos por las mañanas como si tal cosa y a escondidas, por las tardes, es cuando ejercen esta labor. Sé que el gobierno colombiano está pasando un verdadero calvario con las organizaciones paramiliares en su lucha con el nacotráfico, pero esta práctica con menores, sabiendo que existe y teniendo localizada la zona perfectamente, debería erradicarla cuando antes, por el bien de todos. Dice muy poco de un país, que sus niñas se prostituyan por las carreteras, eso lo tira por los suelos, además de echar abajo de un plumazo los derechos del menor. Me gustaría oír a estas organizaciones que tanto se preocupan por los derechos de los terroristas, algún comentario sobre la explotación de estas menores, que se está convirtiendo en práctica habitual en muchos países. Desde este humilde escrito, me dirijo a estas autoridades para que de una vez por todas, erradiquen esta práctica, que les puede suponer un problema grave para un futuro próximo, pues sus futuras generaciones, lamentablemente se están corrompiendo. Imagínense por un momento, lo que puede ser una mujer, si ha empezado a prostituirse desde los doce años.
Joaquín Tomás Fortunati Cendrero


