EL MAYORAZGO DE AMPUDIA
En la cara norte de Torozos, escondido junto a un cerro se recoge el Mayorazgo.
Impresionan del castillo las murallas, las almenas, las compuertas. La reconstrucción Fontaneda es fabulosa y en su interior se conserva, la cuidada colección de Don Eugenio. Arte sacro, sala de armas, la farmacia, las cocinas… la piel de una boa constrictor, el cuadro de Zurbarán y la triste calavera de aquella pobre mujer que dicen que murió en la hoguera… la Iglesia sabrá por qué.
A las casas blasonadas, protege la colegiata y en los escudos de armas se recuerda a caballeros que nacieron y sintieron los Torozos con orgullo.
Mayorazgos que lucharon por Castilla y no huyeron de los lances, que nunca miraron atrás, que siempre tiraron de hierro… y con el conde Salvatierra lucharon por comuneros.
En los tercios de ventura, defendieron estandartes, allí en Flandes, a jenízaros postraron, en la famosa Lepanto y a su capitán quisieron como hermano, que era bastardo del rey, pero se había criado en Tierra Campos.
En Ampudia, aun se siente en los portales pasear a capitanes, adornados de chambergos, mayorazgos arrogantes, la nobleza castellana de la tierra, que dejaron la riqueza de la lana y buscaron la fortuna de la espada. Conquistadores de reinos que a las victorias logradas, por las batallas perdidas a sus reyes les costaron,
“en picos, palas y azadones, cien millones
de ducados”.


