Llevo ya dos años utilizando a diario el servicio de transporte entre Palencia y Valladolid que presta La Regional y estaba convencido que algún día ocurriría.
Ya había ciertos detalles que no me cuadraban, como el que, por mucho que exijas, no te facilitan la correspondiente factura cuando recargas el bono en ventanilla (¿esto no es obligatorio?) ni te dan ni un triste ticket tras recargar en el bus. Pero había un detalle que me tenía algo más inquieto, y no era otro que la temeridad al volante de los distintos chóferes que van ocupando las butacas de los vehículos. Entiendo que se vean presionados por la empresa para cumplir los horarios; entiendo que algunos puedan no tener la experiencia suficiente al volante... en fin, se tiende a ser comprensivo.
Pero no entiendo los excesos de velocidad, sobre todo en ciudad, recorriendo las calles como si de una persecución se tratase; no entiendo el hablar por el móvil con una mano y mover el volante y la palanca de cambios con la otra; no entiendo el saltarse semáforos en rojo, con el beneplácito de la Policía Local... no entiendo el jugar con la vida de los pasajeros de los que el/la chófer se hace responsable una vez se sienta frente al volante.
Esta mañana, tras saltarse un semáforo en rojo en el cruce entre la Avda. de Salamanca y Vicente Mortés, en Valladolid, el resultado fue el golpe que se propinó a otro vehículo cuyo conductor cumplía en ese momento perfectamente el código de circulación. No hubo que lamentar más daños que los materiales afortunadamente, pero hay que velar por que nunca haya que lamentar los personales.
Por favor, empresa, conductores, policía, tomen las medidas para que estas líneas nunca pasen de una queja a un lamento.


