Prometo que, parafraseando a Felipe González, lo digo sin acritud, pero la imagen de la fiesta de Rodiezmo, se me aparece como una foto en sepia, eso sí, bastante forzada.
Me parece absolutamente legítimo que el Presidente Zapatero guste de iniciar el curso político en esta fiesta de hermandad entre mineros asturianos y leoneses, a la que asiste desde aquellos tiempos en que era Secretario General de los socialistas leoneses. Nada que objetar a eso.
Lo que me da la sensación de algo forzado es la puesta en escena, en plan “viejos luchadores de la izquierda”, con puño en alto incluido, entonando aquello de “los parias de la tierra”, ante un auditorio de mineros la mayor parte viviendo una pre-jubilación obligada por la crisis de carbón).
Sin olvidarnos del antiguo “enfant terrible” del socialismo, Alfonso Guerra, que fiel a su estilo de aquellos tiempos en que su público enfervorizado le gritaba aquello de: “Dales caña, Alfonso”, elevaba su voz entre malos chistes y arengas contra los corruptos, (a los que desde luego hay que erradicar tajantemente de allí donde se encuentren), pero olvidándose de la enorme corrupción que rodeó al Gobierno al que él pertenecía, y de que, precisamente, la corrupción de su hermano fue quien le obligó a dimitir
Quizá será porque el tiempo ya me ha hecho perder la inocencia política, pero la fiesta de Rodiezmo me sonó a “performance de guardarropía”.


