Farolas y bancos.
Mal empezamos. Si sacar mayoría absoluta en el Ayuntamiento de Sevilla, la primera prioridad es empezar a quitar las farolas y los bancos colocados por el gobierno anterior, estamos apañados. Ya hace bastante tiempo que decidí pasar de las votaciones y votar en blanco, lo hice porque da igual a quien vote, al final se hacen apaños y más apaños para que el partido que tú has votado no gobierne. Con lo difícil que es sacar mayoría absoluta y una vez que lo logras, la primera medida urgente es quitar el mobiliario urbano porque no nos gusta como lo ha colocado el anterior gobierno. Con la crisis tan tremenda en que nos han metido estos gobiernos de pacotilla, nos dedicamos a tirar a la basura casi medio millón de euros más lo que cueste el nuevo mobiliario, que será más o menos lo mismo, o sea que de un tirón nos gastamos un millón de euros en cambiar las farolas y los bancos que ya están colocados porque no les gusta a los señores de la mayoría absoluta. Pero lo más gracioso es que el gobierno saliente ya ha acusado a este de despilfarro del erario público por esta y otras medidas semejantes. Un gobierno que ha levantado varias veces el suelo de toda la parte monumental de la ciudad, que ha derrochado millones de euros en un tranvía ridículo, que ha construido kilómetros y kilómetros de carriles bicis, casi vacíos a todas horas, que se ha gastado lo que no está en los escritos con una obra faraónica, que no llego a verle la utilidad por ningún lado, destrozando el centro de Sevilla por un capricho personal de un señor alcalde, que en su vida se verá en otra más gorda. Pues bien, este partido tiene la desfachatez de acusar al entrante de despilfarrar dinero público. Creo que en una democracia normal, el partido que está en la oposición debería dedicarse a hacer un crítica constructiva y no lo que pasa en nuestro país, que la oposición únicamente se dedica a poner trabas y acusar de todo al partido que está gobernando. Por lo tanto, al final se llega a la misma conclusión, que gobierne quien gobierne la situación no mejora y todo sigue igual. Estamos rodeados de incompetentes que a lo único que se dedican es a tirar piedras y poner zancadillas a los miembros del otro partido, sin reconocer nunca las cosas buenas que pueda hacer. Siempre hay que criticar al partido de enfrente por el solo hecho de serlo. Todo esto solo nos lleva a una conclusión, que con todas las medidas urgentes que hay que tomar en la ciudad de Sevilla, la primera, primordial y más necesaria es despilfarrar un millón de euros en cambiar las farolas y los bancos porque no gustan al gobierno entrante. Lo que les pasa a nuestros dirigentes es que se les olvida que gobernar bien es tan difícil que no existen gobernantes inteligentes, porque si fueran medianamente inteligentes y asumieran verdaderamente lo que es servir a la sociedad, no serían gobernantes.
Joaquín Tomás Fortunati Cendrero


