Andábamos ya los ciudadanos del común acongojados por el negro revoloteo de la crisis que nos ha caído encima, y que ha convertido los malos augurios en realidades más negras todavía, cuando el Sr. Solbes, tras meses de negar la evidencia, se descuelga en una entrevista en El País diciéndonos que: “el Gobierno ha agotado todo el margen de gasto público que tenía”, y que: “vivimos una situación insólita y vamos hacia algo excepcional”.
Es decir que, tras mucho tiempo en el que nos quejábamos de que no se nos decía la verdad, el ministro ha decidido pasar bruscamente de refugiarse en su tono pomposo y pretendidamente tranquilizador a una especie de: ¿queréis la verdad?, pues ahí la tenéis.
Sus declaraciones han irrumpido como un elefante en una cacharrería en todas las tertulias radiofónicas y televisivas, y en la mañana de éste lunes de Enero lluvioso y desapacible, todos los tertulianos han intentado analizar, cada uno a su manera, esas demoledoras e inesperadas declaraciones de Solbes.
Uno de ellos, experto economista, ha dicho una frase a la que debemos agarrarnos como última esperanza: “El oro está tranquilo”, es decir que continúa con un precio estable, señal al parecer inequívoca de que la situación no es tan grave.
¡Menos mal que hay algo tranquilo en la economía de éste país!.
Yo desde luego, de vez en cuando, acaricio disimuladamente mi anillo, para detectar a tiempo el menor signo de inquietud por su parte.


