Es sabido que uno de los deberes de la Oposición política es vigilar las actuaciones del Gobierno de turno, para si procede, criticarlas. Ese es uno de los pilares del sistema democrático que entre todos nos hemos dado, y que tanto nos costó conseguir.
Pero cuando la oposición se hace, “a todo lo que se mueve”, la cuestión pierde credibilidad.
Viene esta reflexión a cuento, de que el PP, en su afán de “oponerse”, a veces pasa la raya del sentido común. Ahora parece que toca criticar a Zapatero porque en su viaje a EE.UU. ha ido acompañado de su esposa e hijas.
Así como estuve de acuerdo en que se le pidieran explicaciones al Presidente por la utilización de un avión que pagamos todos los ciudadanos, afines o no, para asistir a un mitin de “su” partido, en esta ocasión, tratándose de un viaje institucional a un país en el que la familias de todos los Presidentes forman parte activa en el protocolo, creo que es bastante absurdo y demagógico por parte del PP, intentar buscar tres pies al gato.
En este momento a Zapatero se le pueden criticar muchas cosas, pero desde luego, no ésta. Y a mi juicio la Oposición comete un error y pierde credibilidad haciéndolo.


