A mí particularmente me resulta un poco bochornoso el mal ejemplo que dan nuestras administraciones públicas a la hora de fomentar el ahorro energético. Hace tiempo que me llama la atención el hecho de cómo se diferencian de noche la parte del edificio que comparten la Consejería de Familia con el Hotel NH Balago. No hacen falta fotos, ya que la parte del edificio público está estupéndamente iluminada, mientras que en la de la empresa pública no se malgasta en estos menesteres. El colmo del despilfarro lo tenemos ahora con la escandalosa iluminación del nuevo edificio de la Consejería de Economía (¿?) en el término de Arroyo. Desde luego que es un espectáculo pasar de noche por la autovía en dirección a Simancas y disfrutar del día en medio de la oscuridad. Y nosotros poniendo bombillas de bajo consumo...


