Soy de La Bóveda de Toro residente en Madrid, y voy muy a menudo al pueblo. Una vez en él, lo que más me gusta es patear los caminos que llevan a sus pagos, y aunque esto no es nuevo, no deja de entristecerme el hecho de que bastantes pozos y fuentes de los que tan nutrido estaba su término, hayan desaparecido.
Ya sé que actualmente no serían eficaces para lo que se espera de ellos, pero no hay que olvidar que en un pasado no tan lejano sus aguas eran vida, tanto para las personas como para el ganado, sobre todo en los veranos. Y también por qué no, en muchas ocasiones, punto de encuentro de segadores cuando iban a llenar sus cántaros y botijas.
Los que por algún milagro aún quedan en píe, por ejemplo; el de La Fuente del Burro, el del Hábito, el de Valmozo, en los pagos que llevan su nombre, sería bueno evitar que desaparecieran y pasaran a formar parte del recuerdo como los que ya no existen.
Quiero hacer especial mención a la situación de abandono en que se encuentra La Fuente de los Herreros, posiblemente la más emblemática de todas las que han existido en La Bóveda. Esta fuente siempre ha sido objeto de rumores tales como que allí estuvo emplazado el pueblo en sus orígenes, o que había instaladas herrerías, de ahí quizá su nombre. Sea como fuere, el caso es que nunca dejó de tener caudal de agua, incluso en los veranos más severos.
Creo que no costaría mucho su conservación para que siguieran siendo parte viva de la historia de La Bóveda de Toro.


