DEPRESION POST-VACACIONAL
Como decía aquella canción del dúo dinámico, el final del verano llegó…y en este caso nadie parte, en todo caso, nos partimos la cabeza a ver como afrontamos la vuelta al cole de nuestros hijos y echamos los meses fuera. El otro día hablaba con una amiga, propietaria de una autoescuela, estaba con los ánimos por los suelos, y no es para menos. Me contaba que los de la competencia se dedican a rebajar las clases de prácticas a precios imposibles, y que ella no entiende como lo hacen, pues entre pagar impuestos, seguros, gasoil y demás historias, no puede permitirse bajar los precios de esa manera. Y la entiendo, en este país que nos ha tocado vivir, tenemos “por desgracia”, una manera de hacer las cosas que deja mucho que desear. Yo no gano, pero tú tampoco y nos hundimos los dos, esa es la cultura que esta predominando, dando a entender además al consumidor, que si tanto se rebajan los precios es por que antes hemos estado abusando en la valoración de los mismos, dato erróneo por cierto. Nos estamos dañando todos, nadie va a ganar lo suficiente y solo van a conseguir abaratando los precios de esa manera, quemar los negocios y ellos mismos para no sacar un sueldo medianamente digno, además de equivocar el concepto que tiene el consumidor.
Y mientras tanto, viendo la tele me da la risa, y la pena, nos tratan como disminuidos psíquicos, y pido perdón por ellos, para mí merecen todo el respeto, pero es así. Como en cada vuelta de las vacaciones, nos bombardean, con fascículos y coleccionables de todas clases. Porque por lo que se ve, para paliar la depresión postvacacional y de no tener para llegar a final de mes, lo que hay que hacer es dedicarse al punto de cruz, o a hacer maquetas, o a coleccionar dedales del mundo... No me digáis que no es para hartarse de reír. Lo dicho… nos tratan, como dicen en mi pueblo, como a “gilis”
Asun Jiménez Colón.


