Hoy, con las primeras luces para aprovechar la fresca, se han puesto en marcha tres jinetes, dos adultos y una niña, con el propósito de llegar a Santiago de Compostela.
En 2004, también año xacobeo, Rafa y Miguel y yo, nos propusimos llegar cabalgando a Santiago desde Geria. La falta de tiempo y una lesión de última hora de mi caballo “Huracán” nos obligaron a cambiar el plan; Saldríamos desde Astorga, a lomos de “Pistolo” y “Pink Floyd”. Miguel y yo nos turnábamos. Uno montaba a Pink Floyd la mitad de cada etapa mientras el otro se adelantaba con el vehículo preparando lo necesario para comer y buscando alojamiento para nosotros y los caballos o sitio para acampar, que de todo hubo. Rafa, el más veterano, se “comió” cada kilómetro a lomos de Pistolo.
Llegamos. Y la experiencia fue extraordinaria. Pero nos quedó la “espina” de no haberlo podido hacer desde casa. Por eso Rafa lleva 6 años “erre que erre” que había que volverlo a hacer y esta vez entero. Y en éllo están, porque yo me he quedado fuera por cuestiones laborales…
En esta ocasión se les ha unido Andrea, valiente caballista que no tendrá ni 12 años, que está dispuesta a completar tan duro recorrido. Conociéndola, seguro que lo consigue. Con el vehículo de apoyo va Manolo, el padre de Andrea. A estas horas estarán almorzando en Peñaflor, y llegarán hasta Medina de Rioseco o, como poco, a Castromonte. Y yo muerto de envidia…
Espero que lo pasen tan bien como antaño, y que lleguen, como entonces, sin graves percances y con bonitas vivencias, a la Plaza del Obradoiro.
¡Buen Camino, amigos!


