¿CRISIS? ¡Pero de qué nos quejamos!
La crisis que más preocupa hoy a este país es sin duda la económica y la del paro, y que, desde luego reconozco que el problema es muy serio, pues a la vista están los desasosiegos y malestar de los ciudadanos. Ni que decir tiene que estamos muy afectados por nuestra crisis económica. Los medios de comunicación no dejan de informarnos día a día sobre este grave trance que los españoles estamos atravesando.
Pero también es verdad que esto nos sirve para aprovechar y dejar a un lado haciendo oídos sordos cerrando la ventana para no querer ver la cruda y dura realidad de la crisis que llevan sufriendo desde hace muchos años otros países y, que más quisieran ellos tener la nuestra en lugar de la suya. Ahora mismo nos la cambiarían ellos a pies juntillas. Desde luego reconozco que no se pueden comparar una ante otra, pero, seamos razonables y pensemos un poco también en lo que están pasando y cómo viven otros países.
Sin ir más lejos, al sur de nuestro país y en el continente africano tenemos a Kenia, Liberia, Níger, Etiopía por citar alguno, los cuales están viviendo en la más absoluta miseria. Si nos desplazamos a los países asiáticos hay que destacar la India, Pakistán…. Tampoco la pobreza escapa de América del Sur, pues están Bolivia, Nicaragua, Haití, que vienen padeciendo desde hace mucho las consecuencias de la falta de alimentos y recursos básicos. Estos si que están en crisis, pero en crisis profunda, y nosotros ni nos inmutamos ni atormenta para nada. ¡Ya quisieran ellos vivir como nosotros con toda la crisis que tenemos! Este es un panorama que se repite en muchos lugares del mundo, lo que más me molesta e indigna y resulta paradójico es que a pesar de todo ello, estos países son grandes destinos turísticos de naciones como España, Francia, Alemania… Estoy seguro que en esos países y dentro de su mísera penuria, destacan positivamente unos valores que nosotros hemos ido olvidando, unos valores buenos que –yo no se como ni porqué- aquí van desapareciendo a pasos agigantados sustituidos en buena medida por los que actualmente prevalecen como son los del poder, la fama, el dinero, etc. y hasta nos incomoda e inquieta el no poder salir de vacaciones.
Tenemos y debemos reflexionar de forma madura, adulta y responsable no bajando la cabeza o mirar hacia otro lado. Se están perdiendo los valores importantes que tiene el ser humano: la honestidad, la vergüenza, la responsabilidad, el honor, la convivencia, la solidaridad, la tolerancia, la humildad, el temor a Dios, y hasta el respeto por los demás. Valores todos ellos que fueron en su día los cimientos que sustentaban la buena armonía y convivencia en la sociedad. Al carecer de estos valores, me pregunto si esto no habrá contribuido a formar otro factor importante ayudando a la creación de esta crisis.
Sea como fuere, debemos ser sinceros y reconocer que con todo este problema que tenemos encima, hay muchos españoles que viven a lo grande debido a las especulaciones, prevaricaciones, nepotismo…, y al final, ¿quién pagará la crisis? seguro que en gran medida el currito de “apie”
Hoy lo que hay es poca responsabilidad, poca vergüenza, y sí muchos desatinos y desaciertos incomprensible por parte de todos y de la sociedad en general, poco o nada nos importa de cualquier problema de nuestro vecino, de nuestro país, o del mundo por muy grave que este sea, y hacemos oídos sordos si la vecina pide auxilio, o si vemos a jóvenes peleando agresivamente hasta matar, o la violencia de género, o un moribundo en nuestro paso por la calle. Esto es la cruda realidad de la que no queremos darnos cuenta de lo que está sucediendo lenta e insidiosamente como una enfermedad que aunque despacio continúa creciendo. Una enfermedad galopante de la que estos doctores –politiquillos de pacotilla- no encuentran un buen eficaz antídoto para su pronta curación.
Me viene a la memoria una frase que decía mucho mi suegro: “hay que ver que bien íbamos antes en el coche, pero… ¡joder ahora en la burra!”
Por desgracia, lo que impera hoy es que todos vamos a nuestro propio interés y provecho sin importarnos nada de lo que ocurra en nuestro entorno, aquí cada uno que aguante su vela, y cada perro que se lama su rabo.
JOSE Mª RICO SANTAMARÍA


