11 de mayo del 2010
Hola, chato, ¿cómo estás? ¿Te sorprende que te escriba? No me conoces, es normal. Pues es que estaba en mi casa, me había puesto a chatear online, me enteré que venías a Londres, y me pareció una idea fenomenal. En estos días inciertos en que la música en directo es todo un arte, quisiera poder contarte cómo “se cuelgan” los mediadores en detrimento de los artista y cantantes, que sin ir uniformados, ni ser cobardes, son un poquito innombrables. Apenas hace una semana me llegó un email de mi hermano, incondicional de los Celtas Cortos, anunciando un concierto el 9 de Julio, en la famosísima sala Scala de Londres, una de las salas de conciertos más representativas desde los años 20.
Saltando de alegría lo recibí, pues recuerdo con gran cariño esos conciertos a los que asistí en Valladolid, Salamanca y otras zonas de la geografía castellano-leonesa, sabiéndome todas las letras, llegando a casa sin voz y el espíritu en alza, y hasta cambié mi mensaje en Facebook para agradecer que por fin nos hacíais una visitilla a los expatriados en el país de los hijos de la Gran Bretaña, que aunque sea breve se agradece de todo corazón, y más si una es pucelana.
Tardé cero coma dos en pinchar el enlace, salté por encima de la mesita del café, el taburete, el revistero y lo que hubiera en el suelo con tal de llegar a mi bolso, sacar la tarjeta de crédito deprisa y pagar cuanto antes para asegurarme dos entradas al que sería, para mí, el concierto más inesperado y deseado del 2010 en la capital londinense. En 24 horas recibí confirmación del pago y un email que muy amablemente decía necesitar mi DNI y mi teléfono móvil.
Cierto es que no he asistido a muchos conciertos en mi vida, pero no entiendo a que ton ni son se necesitan estos datos, y más en un país donde el DNI es más ficticio que Robin Hood. Sí que me pareció un poco extraño, y respondí al email sin dar los datos y cuestionando si realmente eran necesarios y con serias dudas de la procedencia del remitente dada la inusual petición una vez confirmada la transacción y el pago de las entradas, todo esto sin ánimo de ofender al personal, por supuesto.
A las pocas horas recibo una respuesta del promotor, quien envió el correo inicial con la petición de datos, y el siguiente mensaje: “Si te parece bien, voy a proceder a reembolsarte el dinero de las entradas y o bien puedes volver a comprarlas a través de nuestra web, quedando anuladas las dos de ayer o bien puedes comprarlas directamente en el Box Office de Scala, de Lunes a viernes, de 10am a 6pm.” No esperó a respuesta, me pareciera bien o no, y antes de haberme mandado este mensaje ya había cancelado mis entradas y procedido a su devolución, y no creo yo que mi jefe me deje coger un día para acercarme a Londres a por entradas…aunque sean de los Celtas Cortos.
Me asombra una devolución más rápida que el AVE, y más teniendo en cuenta la definición de “promotor” según la RAE: (adj) Que promueve algo, haciendo las diligencias conducentes para su logro. Quizá tenga más compromisos que entradas, o a lo mejor es que me “ha tocado la china”…. Y es que, a veces llega un momento en que te cabreas de repente, pero sin arrugas en la frente, pero con ganas de mandar al promotor a la freír espárragos (o leche, que es más difícil de lo que dice la receta), pero no pienso dejar que la melancolía acabe conmigo.
No he buscado en los desiertos de la tierra del dolor, ni he hablado con las montañas de la desesperación, pero me he comprado entradas para regalarme los oídos con Michael Buble en el 02 Arena, que seguro segurísimo que no me las devuelven, que lo último que me apetece es escuchar el eco sordo de mi voz.
Bueno pues ya me despido, si te mola me contestas, espero que mis palabras, no
desordenen tu conciencia. Pues nada chico, lo dicho, hasta pronto si nos vemos, a lo mejor si un día de estos me repatrío y seguís actuando por esas tierras de Miguel Delibes, yo sigo con mis intentos y tu sigues con tu música, que es una de las mejores herencias al castellano, al país y a todos los vallisoletanos perdidos en estos mundos de Dios.
Como dijeron los de ABBA, thank you for the music, who can live without it?
Un saludo
Ruth Bravo Bernardo


