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LOS AMORES IMPOSIBLES DE UNA DAMA DE VILLABRÁGIMA Y UN NOBLE ESCOCÉS.
Martes, 09/12/2008 - 21:44 -

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LOS AMORES IMPOSIBLES DE UNA DAMA DE VILLABRÁGIMA Y UN NOBLE ESCOCÉS.

SEGUNDO CENTENARIO DE LAS TROPAS BRITÁNICAS EN VILLABRÁGIMA.

En estos meses se están produciendo numerosas conmemoraciones históricas relacionadas con los acontecimientos trágicos que se sucedieron durante las guerras napoleónicas en muchos puntos de nuestra geografía hace ahora 200 años. En este periodo también ocurrieron circunstancias personales y relaciones amorosas entre los participantes que, con menor trascendencia histórica, no dejan de tener interés humano y ser dignos de recordarse también. A este respecto se cumple en estos días el segundo centenario de un breve y desigual romance que tuvo lugar en Villabrágima. Sus protagonistas fueron un apuesto oficial de caballería británico de 27 años, llamado Alexander Gordon y una bella vecina de Villabrágima llamada Maria Antonia de Barbadillo y Castro, hija de un hidalgo.
Tenemos noticia de este romance gracias a las memorias que escribió el capitán Gordon relatando su participación en la campaña de La Coruña. Alexander Gordon, tras cinco años en el ejército británico, era capitán de caballería en el 15º regimiento de Húsares o Dragones Ligeros.

Nos encontramos en plena 'Guerra de la Independencia', en los primeros años del siglo XIX. Uno de los primeros enfrentamientos entre las tropas españolas y francesas se produjo en Medina de Rioseco, el 14 de julio de 1808, donde los soldados de Napoleón salieron victoriosos. El injustificable saqueo y las violaciones de todo tipo que se produjeron posteriormente, dejaron sin duda honda huella en la mente de los vecinos de la cercana Villabrágima, donde las aguas del sequillo llegaron teñidas de sangre. Un destacamento de caballería francés permaneció instalado en Medina de Rioseco, quedando los pueblos de la comarca a expensas de los abusos y pillajes de los soldados, además de exigirseles entregas de alimentos.
Los británicos trataban de impedir a toda costa el dominio francés de Europa. Con ese propósito, un ejército se encontraba en la península Ibérica a las órdenes del General Moore, buscando interferir las intenciones de Napoleón de controlar España y Portugal.

Las tropas a las que pertenecía Gordon habían desembarcado en La Coruña el 8 de noviembre y se habían ido desplazando hacia el este pasando por Lugo, Zamora, Toro, Tordesillas y Mota del Marqués, sin encontrar ninguna oposición de los invasores franceses. El 17 de diciembre llegaron a Villabrágima, donde fueron recibidos con hospitalidad por los habitantes del pueblo, que veían en ellos unos aliados contra la barbarie francesa que aún padecían. Gordon mandaba un ala del escuadrón comandado por el Mayor Leitch. Los británicos se informaron de que en Medina de Rioseco aún permanecían 700 caballeros franceses, los cuales partieron precipitadamente en dirección a Palencia al conocer su llegada.
Era habitual que los oficiales se alojaran en casas principales de los lugares donde pernoctaban. Al noble capitán escocés le correspondió la casa de un hidalgo cuya hija era nuestra protagonista femenina, Maria Antonia. Inmediatamente quedó prendado de su belleza. Según relata Gordon en su libro de memorias, todo el tiempo que estuvo en el pueblo lo dedicó a cortejar a la bella dama. Al día siguiente, domingo, la acompañó a misa. Estando en la Iglesia sonaron las cornetas al son de 'botas y sillas' con la obligación de partir precipitadamente, ya que habían llegado órdenes de dirigirse hacia Villalpando.
En menos de tres horas, los británicos se habían reunido en el puesto de alarma, en el exterior de la Villa. María Antonia acudió a ver el desfile de los soldados junto a una dama de compañía, siendo este el momento en que se despidieron los dos enamorados. Al partir, ella le hizo prometer que le escribiría. A su vez ella se comprometió a acompañarle a Inglaterra cuando volvieran de echar a los invasores franceses fuera de España. Tras pasar por Tordehumos y Villalpando los británicos se dirigieron a Mayorga. Nuestro protagonista participó a los pocos días en una pequeña batalla en Sahagún contra tropas francesas del Mariscal Soult, de la que resultaron vencedores. El capitán Gordon sería condecorado años después por su comportamiento heroico.
El posterior desarrollo de la campaña fue desastroso. Las condiciones climatológicas eran sumamente adversas, con grandes nevadas y terrible frio. Napoleón Bonaparte se encontraba en Madrid y decidió salir con un gran ejército hacia el norte para aislar a los británicos y después poder derrotarlos. Conocedor de estos planes y de su gran inferioridad numérica, El General Moore ordenó una rápida retirada hacia La Coruña.
Durante su persecución de los británicos Napoleón visitó Medina de Rioseco, acompañado del General Bessiéres, que le mostró el campo de batalla donde éste derrotó a las tropas españolas en julio. Napoleón abandonaría la persecución en Astorga, ante las noticias de problemas procedentes de Austria, y regresó a Valladolid, donde se alojó en el Palacio Real, frente a San Pablo, entre el 6 y el 17 de enero. Dejó al mando de las tropas al Mariscal Soult que continuó la persecución hasta La Coruña.

El gran desorden que se produjo en la precipitación de la retirada británica, con grandes penalidades por las condiciones atmosféricas y dificultades de intendencia, además de las continuas escaramuzas con los franceses, les hicieron caer en la embriaguez y los saqueos en muchas ocasiones, incluso con muchas muertes de civiles españoles a lo largo de su camino a La Coruña.

Nuestro protagonista embarcó finalmente en La Coruña el 15 de enero, en medio de terribles combates con los franceses del Mariscal Soult. En estos enfrentamientos murió Sir John Moore alcanzado por un cañonazo. Se calcula que cerca de 6000 británicos perdieron la vida en toda esta desastrosa campaña.

Para los Británicos de la época la campaña fue considerada una gran vergüenza, y casi provocó y una crisis de gobierno. Sin embargo con el tiempo se empezó a valorar como un hecho glorioso, sobre todo por las consecuencias que después tendría.

Respecto al desenlace del romance, Alexander Gordon, en sus memorias, considera que el infortunado desarrollo de la campaña hizo que las promesas realizadas a María Antonia no tuvieran valor. También lamenta profundamente el probable destino de esta joven, que, como el resto de la provincia quedó expuesta a los brutales excesos de las tropas francesas.
Poco sabemos de su trayectoria militar posterior, salvo que fue transferido al 60º de Infantería en 1811, retirándose a los pocos meses del ejército. Ese mismo año se casó con una dama de su mismo nivel social. Su esposa, Albinia Louisa, era hija del capitán Richard Cumberland, hijo de un famoso dramaturgo, y nieta del tercer conde de Buckinghamshire.
De María Antonia no ha quedado rastro histórico, y únicamente conocemos la casa en la que probablemente vivió y donde alojaron al capitán británico, ya que cuenta en su fachada con un gran escudo en piedra de la familia Barbadillo.
Respecto a la notable familia de Alexander Gordon, sabemos que era hijo ilegítimo del 3er Conde de Aberdeen quien había muerto en 1801 . Dado que sus dos hijos varones legítimos (George y William) habían fallecido prematuramente, el título fue heredado por el hijo mayor de su primogénito, llamado George-Hamilton Gordon, que llegó a ser primer ministro del Reino Unido.
El tercer conde de Aberdeen era conocido como el 'Conde travieso', por tener varias amantes al mismo tiempo. Según algunas crónicas, alojó a una de sus ellas llamada Penélope Dering en el magnífico castillo de Ellon. Penélope era mujer una encantadora , amiga de una de sus hijas. Tuvo con ella dos hijos, de los cuales el varón era nuestro protagonista Alexander Gordon.
Alexander heredó de su hermanastro William sus posesiones en Auchlunies, entre las que estaban las tierras de Ellon y su castillo, de trágica historia anterior. Solo en Ellon disponía de 1760 hectáreas de terreno. La familia Gordon vivió durante generaciones (de 1752 a 1913) en el viejo castillo, que actualmente está en ruinas. La población considera hoy día a la familia Gordon generosos benefactores, teniendo una plaza con su apellido en el pueblo.
Alexander Gordon y Albinia tuvieron al menos cuatro hijos varones y una hija entre 1812 y 1823. El hijo mayor heredó sus propiedades mientras los menores fueron reconocidos militares en diversas guerras.
Sabemos que Alexander fue una persona cultivada, no solo por el libro que escribió, sino porque fue pupilo de un reconocido escritor, el Reverendo Sidney Smith, con quien mantuvo una gran amistad. Tras una larga vida en sus propiedades escocesas, con importantes cargos honoríficos y reconocimientos tardíos de sus acciones militares, Alexander Gordon falleció el 21 de marzo de 1873 en sus posesiones de Ellon a los 91 años.
Las interesantes memorias de su campaña en España fueron publicadas inicialmente en 1913 con el título: “Diary of a cavalry officer in the Corunna campaign 1808-1809”. Cuentan con cuatro ediciones, todas en inglés, la última en 2006.
Recientemente esta historia ha sido parcialmente relatada en dos libros, “Villabrágima, historia y arte” por D. Manuel García Pérez, y “Los viajes de la cigüeña” por D. Gustavo Martín Garzo. Este último se centra en la circunstancia de María Antonia, en la Castilla rural del siglo XIX, siendo cortejada por un apuesto militar, y los románticos sueños que despertaría en ella, además de la esperanza de viajar a Inglaterra y conocer otros lugares. Es de imaginar la desgarradora decepción que sufriría al no tener noticias de su enamorado y la incertidumbre por la posibilidad de que hubiera muerto en las terribles batallas en las que se vio envuelto. Probablemente nunca supo que Alexander sobrevivió a la guerra y se casó dos años después.
Agradezco a D. Manuel García Pérez su colaboración y consejos para realizar este artículo.

Manuel García Urbón






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