Accidentes
Todavía estoy impresionado por el accidente ocurrido en Oliva de Mérida en el que murieron siete personas. Estamos alertados a todas horas por los medios de comunicación de la importancia de conducir atendiendo únicamente al volante y a la situación del tráfico. Ahora que todos los coches traen de todo para despistar a los conductores, las autoridades nos saetean diariamente con mensajes para que nuestra conducción sea lo más segura posible. Pero exceptuando esto, después en la realidad no se ven medidas que verdaderamente impidan los accidentes. La mayoría de las señales no están bien colocadas, las carreteras siguen con deficiencias graves durante años y años sin sufrir mejoras, los puntos negros siguen ahí con el único fin de aumentar el número de víctimas que se producen en ellos cada año y los radares están situados en sitios estratégicos para recaudar lo mayor posible y no para evitar accidentes. Nuestros sesudos gobernantes han visto un filón para sacar muchísimo dinero con las multas de tráfico y han sembrado nuestras autopistas, autovías y carreteras con cámaras y radares con el único fin de recaudar dinero fácil de todos los automovilistas. Todo el mundo sabe en las ciudades y pueblos, donde están las discotecas más concurridas y las movidas juveniles o en qué sitio hay feria o fiestas, pues bien, ahí era donde habría que poner controles a destajo, porque en estos lugares son donde el consumo de alcohol y de otras sustancias es excesivo y donde puede existir el mayor peligro para la conducción. Parece ser que los jóvenes que invadieron la parte izquierda de la calzada, venían de la feria de un pueblo próximo. ¿Por qué no había controles a la salida de este pueblo?, ¿Por qué se permite a un joven que ha estado en una feria y viene bebido coger un coche? Ahí es donde estas medidas tienen que funcionar y no en sembrarnos las autopistas de cámaras ocultas para recaudar todo el dinero posible porque un coche se haya pasado un poco la velocidad establecida en ese preciso punto. De esta forma no vamos a evitar accidentes, lo único que pasará es desgraciadamente lo que está pasando, que aumentaremos la crisis económica en las familias y seguiremos engañando al pueblo llano aconsejándolo por los medios con unos buenos consejos y en la práctica friéndolos a multas por pasarse unos cuantos kilómetros la velocidad establecida. Como se ha podido comprobar por las repetidas imágenes que nos han puesto estos días en las noticias, el accidente al que me estoy refiriendo, no se ha producido precisamente por pasarse estos jóvenes un poquito la velocidad establecida, sino por venir de un pueblo donde había fiestas y practicar una conducción temeraria.
Joaquín Tomás Fortunati Cendrero


