En el día en el que se cumplen 25 años del atentado de la banda terrorista ETA en el que falleció el General Garrido, su esposa y uno de sus hijos, quiero mandar un saludo y abrazo especial a la familia. Pero hoy quiero ser yo la que recuerde que como consecuencia del mismo atentado falleció mi tía María José Teixeira, una persona ajena totalmente al mundo de la política o cuerpos militares, pero que aquel triste día se vio involucrada en algo tan triste.
Ahora cuando la banda terrorista anuncia “el alto al fuego” una vez más, espero que nos permitáis seguir sin creérnoslo, seguir pensando que suena a estrategias políticas, y seguir pensando en que aquí no acabara el sufrimiento de muchas familias.
Es verdad que el tiempo mitiga el dolor, pero no podemos olvidar que esa madre se perdió las bodas de sus hijos, y el nacimiento de sus nietos, que después de 25 años aun no olvido de como mi padre se enteró por televisión a través de una lista de heridos, de que su hermana era una de las afectadas por el atentado y de cómo unos días después dos menores quedaron huérfanos de madre.
Todos esperamos ver el final de esos asesinos, pero mientras tanto sus palabras nos parecen humo, queremos hechos tan tangibles como las muertes que dejaron a su paso, hasta entonces no somos capaces de creer en la palabra de alguien que no la utiliza, que solo utilizan mascaras para cubrir su vergüenza y cobardía de no ser capaces de ir por la vida sin armas.
Aprovecho mi carta en recuerdo a mi tía, para mandar fuerzas a la familia de Marta del Castillo, los cuales han sido víctimas de otro tipo de terrorismo, como está siendo la ausencia de justicia para gente sin alma ni corazón.


